Comer frutos secos reduce la mortalidad

El efecto beneficioso del consumo de frutos secos en la reducción del riesgo de enfermedades crónicas, como los trastornos cardiovasculares o la diabetes tipo 2, ya ha sido reportado por la literatura científica. Sin embargo, aún no se ha estudiado la relación entre la ingesta de frutos secos y la tasa de mortalidad.

Por este motivo, un equipo de científicos estadounidenses ha examinado la relación entre el consumo de frutos secos y la mortalidad total y por causas específicas. Para ello, los investigadores analizaron los datos de participantes de dos estudios: uno sobre la salud de las enfermeras (Nurses' Health Study) y otro sobre la salud de los profesionales sanitarios (Health Professionals Follow-up Study) del país.

El primero incluyó una muestra poblacional de más de 76.000 enfermeras a las que se les realizó un seguimiento de 30 años. El segundo incluyó a más de 42.000 hombres con un seguimiento de 24 años. Para medir el consumo de frutos secos, los participantes del presente trabajo respondieron, cada 2 a 4 años, un cuestionario sobre sus hábitos alimentarios. Los participantes que al inicio del trabajo tenían antecedentes de cáncer, enfermedad cardiaca o infarto fueron excluidos. Durante el trabajo los científicos realizaron un análisis exhaustivo de los datos en el que ajustaron las variables para descartar otros factores que pudiesen haber influido en la mortalidad.

Tras el periodo de seguimiento, 16.200 mujeres y 11.200 hombres habían fallecido. Los resultados obtenidos del análisis de los datos demostraron que el consumo de frutos secos se asocia de manera inversa con la mortalidad total en el grupo de mujeres y en el de hombres, después de ajustar los datos para otros factores de riesgo. Aquellos participantes que ingerían frutos secos tenían un riesgo  menor de morir en comparación con los que no consumían estos alimentos.

En concreto, quienes comían frutos secos menos de una vez por semana vieron su tasa de mortalidad reducida en un 7%. Este porcentaje ascendió al 11% entre los que tomaban una ración  de frutos secos a la semana y al 13% entre quienes consumían frutos secos de dos a cuatro veces semanales. Por último, la mortalidad se redujo un 15% entre los que comían cinco o seis raciones de frutos secos a la semana y un 20% en el caso de siete o más ingestas semanales.

Los autores también observaron asociaciones inversas significativas entre el consumo de frutos secos y las muertes por cáncer, enfermedad cardiaca y trastorno respiratorio.

El estudio concluye que estos datos, publicados en la revista The New England Journal of Medicine, señalan que la frecuencia de consumo de frutos secos se asocia, de manera inversa, con la mortalidad total y por causas específicas, independientemente de otros factores de riesgo de muerte.

 

Fuente: www.ipemedicina.com

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